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¡Hola! Hoy os traemos un artículo muy interesante sobre las diferencias entra el olivar tradicional y el olivar en seto. Pero también os explicaremos por qué es tan importante valorar y conservar los olivares tradicionales.

Cuando hablamos del olivar tradicional, es el que imaginamos en los pintorescos paisajes, el que inspira a pintores y a poetas, el más extendido en el territorio español y el que da renta y riqueza a una buena parte de familias españolas. Se caracteriza por sus grandes olivos, debido a su antigüedad y baja densidad de plantación (en una hectárea hay menos de 200 olivos). Es el olivar de nuestro ecosistema tradicional, heredado generación tras generación.

Por el contrario, otro tipo de olivar está irrumpiendo con fuerza y modificando la imagen que tenemos de nuestros campos. Nos referimos al olivar en seto, olivar intensivo o superintensivo. Algunos agricultores se dejan seducir por la promesa de una pronta producción de aceituna (a partir de los tres años ya están preparados para dar sus cosechas) y de unos bajos costes de producción (por la alta mecanización de todo el proceso) y dejan de cultivar trigo, cebada, algodón, girasol, etc.

Esta situación preocupa a los agricultores de olivares tradicionales, ya que el aumento de la producción de aceite de oliva (por incrementar las superficies cultivadas) con menores costes (por el uso de maquinaria, en detrimento de mano de obra) abarata el precio del aceite de oliva.

Los agricultores de olivares tradicionales, por lo tanto, no podemos diferenciarnos en precio, porque ante la alta producción de los olivares en seto y sus bajos costes de producción no podemos hacer nada. Tenemos que buscar otras ventajas competitivas, por ello, entre otras cuestiones, debemos apostar por la calidad.

¿Por qué es tan importante conservar los olivares tradicionales?

Como ya hemos comentado en algunas ocasiones, en Molea Olearia estamos muy orgullosos de los olivos que dan las aceitunas con las que elaboramos nuestro oro líquido. Son olivos centenarios e incluso milenarios, que van pasando de generación en generación, propiedad de pequeños agricultores, que nos conocemos con nombre y apellido (o mejor dicho, por apodo) y sabemos de buena tinta que los cuidan con especial mimo.

Son olivos de sierra, olivos que conservan ecosistemas tradicionales, que maravillan a propios y extraños, pero fundamentalmente son la fuente de riqueza de la mayor parte de las familias de Priego de Córdoba, de la Subbética, de la provincia de Córdoba, Jaén…

Estos olivos resisten altibajos de temperatura y periodos de sequía (la mayor parte, son de secano). Su labranza y recolección incorpora mucha mano de obra, ya que la orografía del terreno y la morfología del árbol dificultan la mecanización.

Pero, por otro lado, todas estas peculiaridades hacen que el aceite de oliva virgen extra desarrolle unas mejores características organolépticas y un mayor número de polifenoles y antioxidantes.

Desde Molea Olearia mantenemos un compromiso cultural, medioambiental y económico para que estos olivares no desaparezcan. Y así seguiremos acercando a cada rincón de España nuestro aceite de oliva virgen extra de una calidad que solo pueden dar los olivares tradicionales de Priego de Córdoba. Nosotros apostamos por la sostenibilidad de los entornos rurales y por el sabor y la calidad de siempre, esperamos que vosotros también.

Si os gusta nuestro trabajo y nuestro aceite de oliva, podéis conocernos un poco mejor a través de nuestras redes sociales Facebook e Instagram

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